Las hipotecas españolas están disponibles para compradores extranjeros, pero en condiciones diferentes a las ofrecidas a los residentes. Esta guía cubre todo lo que necesita saber antes de dirigirse a una entidad financiera.
Una hipoteca española es posible, pero necesitará más entrada de la que quizás espera. La mayoría de los no residentes deben contar con al menos un 30 a 40 por ciento del precio de compra en efectivo, más todos los impuestos y gastos adicionales.
A los no residentes se les suele ofrecer hasta el 70% del precio de compra o de la tasación, lo que sea menor.
Tipos fijos indicativos actuales para no residentes. También están disponibles tipos variables referenciados al Euríbor.
La mayoría de las entidades limitan las hipotecas a no residentes a 25 años, con vencimiento antes de los 75 años.
Los bancos españoles analizan las solicitudes de no residentes de forma diferente. Las principales diferencias son: el límite de financiación (60-70% frente al 80% para residentes), una verificación de ingresos más rigurosa, y el requisito de que las cuotas mensuales no superen el 30-35% de los ingresos netos mensuales.
El error más habitual: Los compradores subestiman el efectivo que necesitan por adelantado. Con una hipoteca del 70%, aún necesita un 30% de entrada más un 10-13% en impuestos y gastos. En una propiedad de 1.000.000 de euros, eso supone entre 400.000 y 430.000 euros en efectivo antes de empezar a pagar la hipoteca.
Varias entidades financieras españolas conceden hipotecas a no residentes: Banco Sabadell, CaixaBank, Unicaja y BBVA. Entidades especializadas como Banca March y Bankinter también cuentan con productos específicos para no residentes. Contar con un bróker hipotecario independiente que trabaje con varias entidades suele ser el enfoque más eficiente.
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